02.18.07

la diosa es una pelotuda

Publicado en Historietas a 3:41 pm por blogurtido

cruci1.jpg No es fácil ser un Diosa, y más todavía cuando se debuta en un mundo nuevo.
Con tanto detalle grueso por arreglar, Tarnazo no dispone de un tiempito
para ser adorado como toda deidad merece. Y así está, de aquí para allá,
con toda su inexperiencia a cuesta, creando seres, remozando geografías,
atendiendo reclamos… Y sus adoradores, ¿qué le dan a cambio?. Nada, ni
una plegaria, ni un salmo, ni un canto, gente ingrata.

02.09.07

Enterrando a mi viejo

Publicado en Historietas a 8:02 pm por blogurtido

arena21.jpgPobre mi viejo por donde estara
bueno abra que seguir buscando

EL chico de blanco

Publicado en Historietas a 7:28 pm por blogurtido

chb011.jpg Pobre e insensato guille, si tuviera conciencia de lo que acaba de sucederle. Nosotros,
sere experimentados, bien podemos vaticinarle el futuro turbulento que todo buen amor reclama. Él, criatura ignorante, se apresta a apostar su templanza detrás de una figura
casi fantasmal y horrible que pasó frente a sus ojos y quizás no vuelva o, peor aun, que
regrese y perfore de un estiletazo toda idealización innecesaria. Al muchacho le espera, efectivamente, una larga convalecencia con un final incierto, y todo eso, todo eso, sólo
para que el mundo y su existencia tengan sentido. A veces el absurdo es una opción terapéutica que no hay que despreciar.

12.20.06

Bicho oscuro, la paloma

Publicado en Historietas a 6:07 pm por blogurtido

paloma1.jpgMal nos llevamos las palomas y yo. No me caen simpáticas como un hornerito ni me resultan indiferentes como los teros o los gorriones. Me inquietan; algo parecido a una sensación oscura me corre por el cuello cuando las tengo cerca.

La cosa, estoy seguro, viene de mi infancia. Allá por los 8 años presencié espantado el primer entierro de mi vida. No recuerdo quién palmó, era conocido de mis viejos y me llevaron porque seguramente no tenían con quién dejarme o se les habrá ocurrido que era una interesante de lección de vida.

Fue algo fuerte; los deudos, los llantos, las tumbas y el cajón guardándose para siempre en un nicho oscuro era demasiado para una mentecita como la mía, que en esos años era por demás apocalíptica y sentía a la muerte como algo injusto que caía por sorpresa.
El ritual, que en principio era lúgubre pero novedoso, ya se había puesto aburrido; el cura prolongaba un rosario interminable y yo me había distraído con la tumba de un tal José Romanutti. Tenía su fotito redonda y gris, unas flores de plástico y una placa que decía “Tus hijos y nietos te llorarán por siempre”, un espanto. Un rato largo miré esa placa y la toqué, sentía que profanaba la tumba, que me conectaba con el mundo de los muertos, que algo terrible podía pasar porque cosas así de truculentas sucedían en las películas de Viaje a lo Inesperado. Igual fue un acto de la más estricta valentía, usé el dedo mayor y muy tímidamente lo pasé por la placa y entonces me cagó, una paloma me cagó en el hombro, una cagada grande, consistente y fatídicamente profética. Levanté la vista y la vi. Ella también me miró y tuve miedo esa tarde y muchísimas noches.

Desde entonces nos llevamos mal. Muchas veces sentado en alguna plaza, las miro caminar cerca de mío, tecleando como caminan las palomas, y siento un profundo deseo de patearlas como lo haría el rugbier más fornido, un deseo profundo, sentido y viseral. Nunca lo hice porque en el fondo soy un supersticioso irredimible, pero carajo, qué ganas.

El colmo con estos animales pasó un par de semanas atrás; iba en el auto hacia la escuela en una ruta que está infestada de palomas que comen los granos caídos de los camiones y, a 120 km por hora, siempre alguna se atropella, nada del otro mundo. Ese día había tantas que topé a cuatro ó cinco en menos de diez minutos y, transportado por esta carnicería involuntaria a aquel primer entierro, me reí mucho con su desdicha. Me sentí extrañamente vengado porque venía sensible con estas cuestiones oscuras y, verlas desplumarse era una gran descarga. Yo no las mataba, ellas eran responsables, ellas se entregaban al impacto por comer un par de granos. Me reía como un psicópata. De alguna forma, era una tardía indemnización a tantas horas de desvelo en mi niñez.

Todo hubiera quedado allí, en un modesta reparación simbólica, pero apenas empezaba a a saborear esta satisfacción, un reflejo de sol me mostró en el parabrisas la silueta estampada de una de ellas; se distinguía clarito el cuerpo y las alas extendidas, se notaban las plumas y parecía una cruz.

escrito por mondoditesta.wordpress.compaloma1.jpgpaloma1.jpg

12.19.06

Hechando a perder se aprende

Publicado en Historietas a 8:09 pm por blogurtido

10miniatura1.jpgLa muerte en Tripión, es inexperta; le falta el oficio y el rodaje que sí tiene su colega en la Tierra. Por lo pronto, que circunstancialmente mate a alguien, no es suficiente motivo para entrar en pánico existencial. No es de extrañar entonces que los habitantes de Tripión vivan (nunca mejor dicho) con total indolencia el acecho de una parca principiante.

Aquí se da una situación muy diferente: La muerte es efectiva pero misteriosa. En este planeta todavía no tenemos muy claro cómo elige a sus víctimas; acaso por sorteo, acaso por méritos, acaso cumple una orden superior, arbitraria y antojadiza. Cualquiera sea el mecanismo, siempre nos parece objetable y carente de toda justicia, pero así son las cosas. Uno no decide, a lo sumo puede patalear de forma estéril, resistirse tezonudo, pero no es más que una pantomima que se nos permite para hacer más colorido el acontecimiento.

En fin, es de esperar que más temprano que tarde, la parca de Tripión aprenda su oficio y entonces, al instante, se acabará la primavera; las religiones y las ciencias tendrán sentido, los médicos y los dueños de pompas fúnebres serán prósperos y lentamente ese mundo virgen, caótico y descuidado empezará a parecerse a nosotros. Este es un buen momento para vivir en Tripión. Como decía aquella canción de nuestra infancia “Juguemos en le bosque mientras el lobo no está…”

Escrito por mondo de testa

Héroes eran los de antes

Publicado en Historietas a 7:56 pm por blogurtido

superheroe1.jpgY allá va, señores, el valiente Prozac y su ladero, el insigne Fúlmino. Para ustedes, que decían que nuestro fóbico amigo nunca saldría de su casa, allí lo tienen, inmortalizándose en una postal épica, con la ciudad a sus pies y el bien entre ceja y ceja.

Pero claro, ustedes, agoreros insaciables, dirán que todavía nos debe una proeza (al menos una), dirán también, mostrando todo su cinismo que con héroes así de miedosos es más efectivo llamar al C.A.P. con telepatía… ¡Tantas cosas dirán!, y sin embargo, pinta no le falta, señores; vean como su capa se menea al viento, vean el reflejo en esa espada justiciera, vean esa mirada perdida en el espacio, ¡Cacho de héroe en potencia tenemos, caballeros!. Si Korda estuviera cerca, fotón que le sacaba a Prozac, fotón.